miércoles, 17 de diciembre de 2008

LAS COMUNICACIONES, SOBRE TODO AQUI

LA VILEZA EN LA POLÍTICA CANARIA

En la política canaria, nunca nadie, había perseguido a sus adversarios políticos con el único

fin de someterlo a sus designios. Estos políticos pisotean de forma inédita

la dignidad humana, más que la dignidad política.


En Canarias, existen políticos que utilizan sus contactos con altos niveles de la Justicia y de

los cuerpos de seguridad del Estado, para alcanzar objetivos de poder, instrumentalizando

la justicia con juicios paralelos a través de medios de comunicación afines. La peor de las

injusticias, son aquellas que se condenan públicamente. O de aquellas Sentencias que

pudiendo tener otro final, los Tribunales se inclinan hacia el lado de los instigadores.


Sí, esos que aquí los calificamos como políticos vilipendiadores.

Esta forma de actuar solo las utilizan los tiranos viles, personas que son pequeñas

en las más crueles injurias, que con su vileza solo demuestran su condición de rastreros,

que jamás adquirirán estatura política, porque carecen de alternativas que ofrecer al

pueblo que quieren gobernar. No existen peores gobernantes que los que utilizan vilmente

la justicia a su favor.

La política canaria se encuentra ahora en manos de viles políticos. No vacilan en efectuar

los peores actos con el fin de lograr el poder. Y el peor acto de todos, el de mayor vileza, es la

utilización de la Justicia, sin importarles los derechos de las personas que conforman el pueblo

canario. Ni la dignidad humana de la persona.

Actos viles contra quienes piensan y dicen las cosas que esperan escuchar los ciudadanos

canarios. Dichos actos viles no podrían ser dirigidos, sin la ayuda de profesionales de la radio y

de la prensa. Son los que instrumentalizan el sucio juego público, con juicios paralelos. Ese

conjunto de viles instigadores endofóbicos quieren que el canario no piense ni hable, solo exigen

que les escuchen y hagamos lo que ellos dicen. Esa es una verdad a medias, porque ellos también

deben de tener libertad de expresión. Nosotros como canarios, también tenemos el derecho no

solo a la libre expresión, sino a la lucha por la dignidad human, para que los canarios expresen

libremente el deseo a ser libres, sin miedo alguno, nunca sumisos al poder de los foráneos.

Todo esto viene a cuento, porque me tiene mosqueado la forma en que antes, y no ahora,

la Justicia esté empeñada por desprestigiar la política del Gobierno Canario. ¿Acaso no se han dado

con anterioridad en casos similares o peores, mientras, la Justicia ha mirado a otro lado?.

¿Por qué ahora sí?. La Justicia persigue en busca y captura, en una sola dirección que no

es otra que la un cambio de Gobierno. Cruel realidad para quienes no piensen y actúen,

como el político y dirigente vilipendiador. Ni siquiera dentro de su propio partido, pueden

actuar de manera diferente a lo que piensa el jefe. Un director que carece de partitura

original para dirigir, no puede ser jefe de nada. Madrid no tolera que Canarias pidan

competencias exclusivas del Estado. Ellos saben que el nacionalismo que ha venido

representando a los canarios, mercadean, cambiando por dinero aquellas competencias

que inicialmente suelen reivindicar.

Hoy el problema es otro. No es igual que hace cinco años. Ahora el problema es el elevado

nivel de concienciación ciudadana que están adquiriendo los canarios. Ahora el problema se

llama libertad de expresión. Hoy el problema entra en Canarias por Internet. La inmensa

cantidad de canarios saben lo que conocían solo unos pocos nacionalistas. El desconocimiento

era provocado por esos que hoy son los canarios que actúan vilmente contra sus propias gentes.

Tiene miedo que se hable con libertad de expresión, porque eso puede conducir al pueblo

canario a ser libre. Puede llenar de dignidad a los que se identifican primero canarios, luego,

la mezcla de donde procedemos, pero canarios ante todo. Y eso, dice a las claras que los

canarios queremos recuperar la libertad perdida. Sin libertad, no existe dignidad. Y sin

dignidad, no existe clase humana.

En Las Palmas de Gran Canaria a, 14 de diciembre de 2008

Firmado: Antonio Rodríguez de León - DNI 42.697.787N

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